Sólo la Navidad en la cultura cristiana es capaz de generar ternura colectiva, un estado de gracia en el alma de casi todo ciudadano. Las casas y las calles se transforman bajo la sugestión de la fiesta en que nace el Redentor, bajo el estímulo del comercio y el consumo, al amparo de naciones en paz y de una economía como mínimo aceptable y segura en cada familia. Hay blandura en el alma, entrañables villancicos de aurorales espíritus, saludos y abrazos con guirnaldas brillantes. Corazones a punto para estrenar unos días después otro año. Un remanso de gozo y bondad desde niños a abuelos.
La Navidad hace más buenas, si cabe, a las personas teniendo un trabajo conociendo sus normas de dignidad y respeto, ejerciéndolo con vocación responsable.
Gracias, queridos trabajadores del Centro de Día de Membrilla, por vuestra amabilidad exquisita con nuestros padres, con esas personas mayores que acumulan en sus cuerpos cansados, que hoy os necesitan, su integridad que hoy os confiamos, un tesoro de lucha y experiencia. El humano eslabón del que procedemos.
Toda mi familia os deseamos unos días de fiesta felices y la misma dulzura para el año que viene junto a otras venturas
Un abrazo.
Navidad 2010
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