“Entre mujeres” la primera representación teatral tras la pandemia, congrega a un público agradecido y “enmascarillado”

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“Leí por algún sitio que solo aquellos que aman el teatro entienden la felicidad que se siente al despertar emociones en los demás; Los Amigos del Teatro seguro que lo saben y los espectadores de Membrilla tenemos el privilegio de contar con ellos para dejarnos emocionar.”

Con este párrafo cerraba la crónica que escribí con respecto a “Melocotón en almíbar”, última obra que estrenaron los Amigos del Teatro, en mayo de 2019, sin imaginar, en esos momentos, que hasta su siguiente representación habría un gran paréntesis. Un tristísimo paréntesis en forma de pandemia mundial.

Era marzo de 2020 y para el fin de semana del 13, 14 y 15 tenían programada su representación anual, enmarcada entre los actos programados para celebrar el Día Internacional de la Mujer. Los nervios propios del estreno, en esta ocasión, se mezclaron con un estrés colectivo que las paralizó, a ellas, las artistas, a Membrilla y al mundo. Un coronavirus contagioso amenazaba a la humanidad. Parecía el guion de una película apocalíptica, pero no, era una realidad que sufrimos todos; unos en mayor medida que otros.

Excepto las actividades de primera necesidad, las demás se paralizaron, la cultura entre ellas, y tuvo que pasar más de un año hasta que tímidamente se fueron retomando los actos culturales.

Los Amigos del Teatro se habían quedado en puertas de estrenar, por lo tanto, fueron ellos los primeros que se subieron al escenario de nuestra Casa de Cultura los días 1, 2 y 3 de octubre de este 2021, con la obra ENTRE MUJERES, de Santiago Moncada.

Una comedia que pone en escena a cinco mujeres cuya amistad surgió en su infancia al convivir en un internado. 25 años después, se reúnen para hablar de su trayectoria personal y desentrañar las peripecias de sus días en común en la escuela. No estuvo exenta la obra de sorpresas, humor, picardía y mensajes subliminales que pusieron sobre las tablas muchos de los entresijos que conforman las relaciones humanas y de amistad. Todo ello con la dificultad de la permanencia continua en escena de las cinco actrices, que se desenvolvieron como pez en el agua, en un diálogo bien expresado por Pilar Ramos, que se metía en la piel de Hortensia, Dolores Jimenez que le ponía voz a Elena, Ascensión Cano interpretando a Amelia, Teresa Sevilla representando a Luisa, mientras que el papel de Carlota lo desempeñaba Polo Sánchez de la Blanca. Estas dos últimas actrices son vecinas de Manzanares, lo mismo que la directora del montaje, Teresa Serna, que supo sacar de las actrices la chispa que divirtió al público. Un público que asistía al estreno con mascarilla, como norma obligatoria del protocolo sanitario de actuación contra el Covid.

Como siempre, los Amigos del Teatro ofrecen la recaudación de la taquilla a alguna asociación benéfica. En este caso la solidaridad de este grupo benefició a la representación local de Manos Unidas, quienes al inicio de la obra dedicaron unas palabras de agradecimiento. En Manzanares, en su Gran Teatro, también pusieron en escena esta obra, el 17 de octubre, y en esa ocasión destinaron la recaudación de la taquilla a beneficio de la hermandad del Cristo de la Columna de la vecina localidad.

Más de año y medio sin actividad cultural dan para pensar mucho. Por un lado, el temor de que este parón haya enfriado los ánimos de nuestros grupos y del público que habitualmente asiste a estos eventos. Pero por otro lado está la esperanza de que nuestros grupos hayan tomado aliento y vuelvan con ganas renovadas a nuestra Casa de Cultura, con sugerentes propuestas que llenen el escenario de nuevas representaciones, nuevos versos, nueva música, nuevos cantes, en definitiva, de cultura que nos recomponga el ánimo, que falta hace. Porque todo esto es lo que nos regalan los grupos locales, que se prestan generosos a componer gran parte de la programación cultural de Membrilla ¡Que grandeza!

Por fin las risas y los aplausos han vuelto a resonar en nuestra Casa de Cultura, el público agradecido (al menos esta que escribe esta crónica así se sintió) y “enmascarillado” premió con su asistencia a los Amigos del Teatro. El mejor pago que cualquier artista puede recibir.

Alicia Jimenez Muñoz

 

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