Membrilla se vuelca con su Romería de San Isidro tras dos años de ausencia y acoge la nueva talla de santa María de la Cabeza

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Arrancaba el párroco Raúl López de Toro su homilía en la misa de campaña en honor a San Isidro con una reflexión acertada: Recuperar algo no significa que volvamos a tener lo mismo que habíamos perdido. Ya no volverá a ser igual que antes porque nosotros hemos cambiado.

La romería de San Isidro ha sufrido dos años de ausencia marcados por una enfermedad que ha supuesto mucho miedo y confusión, muchas despedidas dolorosas, una crisis económica y una revisión de los valores personales y sociales…

Por todo ello, Membrilla se volcó con su recuperada Romería de San Isidro desde una perspectiva nueva, muy alegre, con un punto de liberación, conscientes del valor de la fiesta popular y la celebración con familia y amigos. Así, miles de romeros y romeras instalaron sus casetas en el recinto ferial del Espino, celebrando un parque también remozado en los últimos meses.

La fiesta en el recinto arrancaba el sábado, ya con “almuerzos” romeros y últimos preparativos. Al mediodía, comida popular: caldereta para cientos de romeros y vecinos. Nunca se agradecerá lo suficiente el esfuerzo de nuestros mayores, siempre dispuestos a colaborar, que le dedicaron su tiempo y esfuerzo bajo las altísimas temperaturas que se vivieron en el recinto.

Juegos populares y concursos, también de dibujo para los más pequeños, verbena popular, reencuentros y bailes completaron la jornada del sábado, que se alargó hasta la madrugada del domingo.

 

 

La Romería de Membrilla vivió el domingo 15 de mayo, Fiesta de San Isidro Labrador, una jornada histórica. Coincidiendo con la fecha de la fiesta del santo madrileño, se vivieron dos acontecimientos de esos que permanecerán marcados en la memoria colectiva. Por un lado, la coincidencia con el inicio del IV Centenario de la Canonización de San Isidro Labrador, realizada por el papa Gregorio XV en 1622, junto a grandes figuras como Santa Teresa de Jesús, san Ignacio de Loyola, san Felipe Neri o san Francisco Javier.

Por otro, la llegada a Membrilla de la imagen de santa María de la Cabeza, esposa de san Isidro, gracias al esfuerzo de la Hermandad del santo, con el apoyo y la implicación del párroco.

El eje central de la celebración de San Isidro Labrador se vivió durante la mañana, con el inicio de la procesión que trasladaría las imágenes de los santos esposos desde la iglesia de Santiago el Mayor hasta el templete del Espino, a los pies de la ermita de la Patrona, donde tendría lugar la celebración de la Eucaristía.

Formaban parte del cortejo numerosos vecinos y vecinas de todas las edades, luciendo sus galas manchegas. También los “tronos” de las imágenes bebían de la tradición agrícola local, eligiéndose la bonita fórmula de los antiguos carros de labranza. Una “carroza” recordaba la antigua tradición ya casi olvidada de vestir los remolques con motivos y escenas agrarias, en un gran trabajo firmado por Vicente Villalta.

El acompañamiento musical estuvo a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores Jesús Nazareno, que, ya a los pies de la ermita de la Patrona, recibió la llegada de la imagen de santa María de la Cabeza con una última marcha, Bendición, de José Manuel Fdez. Carranza, especialmente dedicada en este día en el que la imagen iba a ser bendecida.

La eucaristía, oficiada por el párroco Raúl López de Toro, dejó a los vecinos y romeros un gran mensaje de unidad en torno a nuestras tradiciones. Utilizando el pensamiento del filósofo Byung-Chui Han, el párroco puso en valor la celebración de “rituales” como esta Romería a San Isidro, en tanto que sirven para cohesionar la comunidad en torno a unas señas de identidad propias y, además, dan estabilidad a la vida, hacen que la vida sea duradera. En este sentido, alertó del peligro de la desaparición de estas celebraciones-rituales, que pueden ser vistos como algo obsoleto desde un mundo actual volcado en las nuevas tecnologías que ofrecen una comunicación sin comunicación, sin el vínculo afectivo y real que sí ofrecen los encuentros y reencuentros que se viven en estas romerías tradicionales, al tiempo que nos confieren una identidad común en torno a nuestros símbolos y ritos.

Tras la eucaristía, seguida por numerosos fieles a pesar del extremo calor, el párroco procedió a la bendición de la nueva imagen de santa María de la Cabeza, tras un informe previo de todo el proceso seguido, desde la idea inicial de la Junta directiva hasta las pertinentes autorizaciones del obispado.

La mañana se cerró con un aperitivo musical ofrecido en el recinto ferial por la Banda CCTT Jesús Nazareno y la Rondalla Marmaria, que ya había acompañado como coro durante la eucaristía.

Las imágenes de san Isidro Labrador y de santa María de la Cabeza presidieron la romería desde el mismo recinto, siendo objeto de incesantes “selfies” por parte de vecinos y romeros.

Gran jornada festiva durante todo el domingo en el recinto, que incluyó el agasajo a los hermanos de San Isidro y una nueva verbena popular amenizada por orquesta que concluyó a las doce de la noche, cerrando con fuegos artificiales el reencuentro de los vecinos con su romería.

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