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Sensaciones en la pista: “Estoy jugando mal” PDF Print E-mail
Escrito por Juan Nieto   
27-07-2010 a las 15:44:33

Existen dos sensaciones opuestas en el tenis, una es la de sacar partidos jugando mal, y la otra es la de jugar bien cuando se juega sin la obligación de ganar, los buenos jugadores muy pocas veces se sienten jugando bien dentro de la pista, ya que siempre tienen la obligación de ganar y siempre se exigen lo mejor de sí mismos, con lo que sus sensaciones en la pista en la mayoría de los partidos de competición no son las mejores, ya que en competición muy pocas veces se juega como uno sabe que puede jugar, y los mejores son aquellos que sacan los partidos por debajo de su nivel real de juego.

Es bastante común escuchar a muchos jugadores decir lo bien que jugaron contra un jugador muy superior a ellos, pierden 16 16, y siempre te hablan de los muchos deuce que tuvieron, eso realmente es una sensación del perdedor, del que juega la competición sin la obligación de ser competitivos, es muy fácil jugar sin presión, todo lo que hagas está bien hecho, pero las realidades de los buenos jugadores es otra, es la de sacar partidos y cuando se juega con esa obligación, el amor propio, las obligaciones autoimpuestas, la exigencia personal siempre te hacen sentir, que podrías hacerlo mejor.

Es bastante común, que el ganador, siempre piensa que podría jugar mejor, y el perdedor, piensa que ha jugado bien, sin duda, es por las diferentes personalidades que tienen unas u otras personas, hablo de personalidad y deporte, y aquellas personas con afán de superación, siempre buscan la perfección, dar lo mejor de sí mismos, y por tanto, casi nunca están satisfechos con aquello que hacen, maneras de pensar muy duras, que hay que saber administrar, que les ayudan a ser muy competitivos, pero a la vez, que les hace sufrir mucho a la hora de competir.

La mayoría de los entrenadores sabemos que el gran tenista es aquel, que saca partidos a pesar de jugar mal, pasa en todos los deportes, muchos deportistas no tienen su día, pero saben sacar ese día gracias a su tesón, a su afán de lucha, a saber ocultar sus malas sensaciones y saben esperar sus buenas sensaciones a lo largo de la semana, de la liga, del evento, etc., pero eso son los grandes deportistas, los que saben competir en cualquier condición, ante malas sensaciones, pero saben competir aunque no estén en sus mejores estados de forma.

Este invierno, a comienzos de temporada, le preguntaron a Rafael Nadal:” ¿cómo se sentía?”, y dijo que se sentía:”Estoy increíble”, y Carlos Costa, su manager comentó en televisión:”como debe estar, ya que siempre piensa que está mal”, tuvo sus problemas de ansiedad en los ATP-1000 de Estados Unidos, no por juego, que era increíble (según mi opinión), sino por ansiedad debida a la búsqueda de resultados, que le hicieron jugar puntos claves en Indian Wells y Cayo Bizcayno con un estado emocional que le jugó malas pasadas, pero cuando dejó de sentir eso….la historia ya la conocen.

Todos somos personas y por tanto, todos sentimos sensaciones parecidas a la hora de competir, pero nuestras personalidades nos hacen ser más o menos competitivos bajo presión, pero pasa en todas las actividades humanas, bajo presión hay personas que sacan todo lo mejor de sí mismas y otras se hunden, aunque parezca increíble, ganas y piensas que estás jugando fatal y pierdes y piensas que has jugado genial, no tiene mucho sentido, pero es una realidad que todos hemos sentido y que delata nuestra manera de ser.

Ahora cuando he conocido a personas ultra competitivas, nunca se han sentido bien ante una derrota, siempre han pensado que pueden hacer más y que su juego puede ser mejor, son inconformistas y a veces se hace muy difícil la relación con ellos, es duro tratar con ellos y entrenando son muy difíciles de llevar, se enfadan por algunos fallos absurdos, no les gusta perder ni un tie break de entrenamientos y terminan de entrenar dando lo máximo. Es duro trabajar con ellos, pero merece mucho la pena todo el trabajo ya que sabes que siempre van a dar lo mejor de sí mismos en cada minuto de trabajo.

Por otro lado están las personas que la vida la conciben como a ver que me depara, no buscan nada, sino que esperan que llegue, y que cuando compiten, les da más o menos hacerlo mejor o peor, entrenan y nunca se enfadan, y les da igual perder o ganar, pero les da igual fallar como meter 50 bolas seguidas, por lo que nunca tienen la sensación de jugar mal, ya que no le conceden ninguna importancia al fallo, ni entrenando, ni compitiendo.

En definitiva, si tenemos a un hijo, a un alumno o a un jugador, debemos ver qué tipo de personalidad tiene, y pedirle y saber llevarlo según sus características personales, es muy fácil trabajar con aquel que no se pide nada, pero la motivación debe ser otra, hacerle que siga en el deporte, ahora, los competitivos exigen mucha paciencia, mucha reflexión, mucha calma y saber explicarles, que es bueno su auto exigencia, su responsabilidad y su ganas de mejorar cada día, pero que una vez que acabe la competición, su vida está lejos del tenis, que ellos han dado lo mejor de sí mismos en los entrenamientos y en la competición, y que deben esperar a tener buenas sensaciones, que siempre llegan, pero desgraciadamente, estas llegan y se van, en las 30 semanas de competición anual sólo te vas a sentir bien en muy pocas de ellas, y en las demás lo más importante, será ser capaz de sacar partidos bajo las sensaciones de no estar jugando a tu mejor nivel.