
Brevemente, unas palabras en nombre propio, como auxiliar profesor de aquella Escuela de Artes y Oficios de la C.N.T.
Un antiquísimo refrán chino aconseja: “Cuando bebas el agua, no olvides al que hizo el pozo.” Es una actitud noble y justa que no se debe olvidar. Nosotros no podemos olvidar a Marcelo Rodríguez Sierra, su obra y su trabajo en Membrilla.
Si es cierto el refrán español: “Quien no es agradecido no es bien nacido” prefiero no sacar la conclusión o sospechar que haya mal nacidos. La gratitud está emparentada con la verdad y con la justicia.
Yo llamaría al homenaje realizado en julio del 2007 a los abuelos y a Marcelo: “La alegría del agradecimiento.” Decía un nieto a su abuelo:
Abuelo, no mires tanto al cielo
que la abuela ya vendrá
que está buscando una estrella
que me trae para jugar.
Nunca agradeceremos bastante a nuestros abuelos, maestros y profesores lo que han hecho por nosotros. La vida se vive sólo una vez. Hay que darse prisa en agradecer lo bueno que nos hacen lo antes posible, y no dejarlo todo para luego…
Marcelo se entregó por completo a nosotros. Él hizo el diseño de las mesas y caballetes para dibujar. La mayoría del material que necesitábamos lo traía de Barcelona. Cuando empezamos a dibujar del natural, nos trajo unas figuras de escayola: La Venus de Milo, el Pensador de Rodin, el Moisés de Miguel Ángel y otros más. Nos enseñó el dibujo artístico a carboncillo, al pastel y acuarela. El dibujo lineal se lo encargó a D. Primitivo Cano, que nos enseñó a resolver problemas de geometría, haciendo después importantes trabajos de dibujo lineal.
Pero haría una pregunta que está en mente de todos: ¿Quién era Marcelo Rodríguez Sierra? Para la mayoría de los alumnos era un “enigma”. No conocemos más que su nombre, apellidos y rúbrica estampada en nuestros dibujos con excelente caligrafía. No conocemos su pueblo. No conocemos su familia. No vino nadie a visitarle en ese periodo.
Sí conocemos todos los alumnos al hombre culto e inteligente, educado, amante de la historia y del arte, gran mecánico, taxista en París, copista en el Museo del Prado y todo lo que hizo por nosotros.
He de manifestar que después de una visita sobre la figura de Marcelo que me hicieron D. Luis Morales, director de Bellas Artes de Ciudad Real, un profesor de dibujo y Cristino de Santiago, empecé a hacer investigaciones por internet y no se ha conseguido nada. Mi amigo Manuel Villalta me dijo en cierta ocasión que Marcelo tenía un hermano llamado Santiago, sargento de la Guardia Civil. Se han hecho investigaciones sin conseguir nada. He pensado que podríamos conseguir algunos datos por medio del gran periodista Lobatón que se dedica a la investigación de personas difíciles de encontrar.
Cierro estas palabras diciendo: Busquemos lo que nos une, respetemos las diferencias y amémosnos unos a otros con espíritu abierto y alegre.
Repito, no conocemos a Marcelo nada más que los dos años y medio que estuvo con nosotros en la escuela, pero sí sus desvelos y sus frutos; por eso el Ayuntamiento de Membrilla le rindió homenaje con una placa de cerámica iniciativa del artista Cristino de Santiago, instalada en la Caseta Municipal.
Nos unimos todos a ese homenaje a los abuelos y Marcelo diciendo: Gracias abuelos; gracias, muchas gracias, Marcelo.